jueves, 13 de abril de 2017

CÓMO SE CURA EL TOC: TRASTORNO OBSESIVO COMPULSIVO



TRATAMIENTO PARA EL TRASTORNO OBSESIVO COMPULSIVO (TOC) EN MADRID Y EN ALCALÁ DE HENARES. TAMBIÉN ONLINE. Los pacientes Toquianos no atribuyen eficacia sino a lo intensamente pensado y representado afectivamente considerando como cosa secundaria su coincidencia con la realidad. No podemos explicar su sentimiento de culpabilidad por sucesos que hayan sucedido realmente sino que son hechos que han sido fantaseados o imaginados. El paciente toquiano puede sentirse agobiado por un sentimiento de culpabilidad que solo encontraríamos justificado en un asesino varias veces reincidente. Y haber sido siempre el hombre más respetuoso y escrupuloso con sus semejantes. Pero ese sentimiento posee una base real, se funda en los intensos deseos hostiles que el sujeto alberga en su inconsciente contra sus semejantes. No carece de fundamento porque no tenemos en cuenta los hechos reales sino las intenciones inconscientes. La omnipotencia de las ideas tan presente en el TOC se refiere al predominio concedido a los procesos psíquicos sobre los hechos de la vida real. Cuando el paciente comienza un tratamiento para el TOC, teme siempre manifestar sus malos deseos como si la exteriorización de los mismos conllevase su cumplimiento. Como si creyese que puede modificar el mundo exterior sólo con sus ideas. Los actos obsesivos son de naturaleza mágica. Destinados a alejar las amenazas de desgracia que atormentan al sujeto al principio de su enfermedad. El TOC tiene tratamiento eficaz. Llame y le atenderemos personalmente. Tfno. 911 257 747 - 664 222 008 Email: info@virginiavaldominos.com www.virginniavaldominos.com

miércoles, 11 de enero de 2017

TOC RELIGIOSO



TOC RELIGIOSO

El Trastorno Obsesivo Compulsivo Religioso es un TOC de contenidos religiosos. Se caracteriza por pensamientos religiosos que se imponen al paciente, así como ceremoniales y rutinas que la persona pone en marcha sistemáticamente como medio para intentar controlar la ansiedad y la angustia que le producen sus pensamientos obsesivos religiosos.

Algunas de las características fundamentales del TOC religioso son:

- Pensamientos obsesivos relacionados con Dios, la Virgen, la Biblia, la culpa, el pecado, el castigo, que algo malo va a pasar a alguien cercano querido, etc.
- Los pensamientos se imponen al paciente más allá de su voluntad.
- El paciente desarrolla restricciones y prohibiciones que se autoimpone por miedo a que si no lo hace se produzca un hecho catastrófico a alguien a quien quiere. En el acto obsesivo hay cosas que el paciente encuentra prohibitivo hacer y otras que solo puede ejecutar ateniéndose a un ceremonial prescrito.
- Ceremoniales y rutinas que el paciente desarrolla y repite multitud de veces paso por paso para evitar que algo malo acontezca.
- Estos ceremoniales y restricciones afectan a la vida cotidiana del paciente retrasando actividades tales como vestirse o desvestirse, acostarse o la satisfacción de necesidades somáticas.
- Esos arreglos, restricciones, manejos que se ponen en marcha en la vida cotidiana parecen faltos de significación.
- Suspender la ejecución de los actos obsesivos es castigado con una angustia intolerable que le obliga al paciente toquiano a repetir el ceremonial al pie de la letra una y otra vez, o con modificaciones regulares.
- Por lo general el paciente toquiano soporta mal la postergación del acto obsesivo y excluye a otras personas cuando lo realiza.
- Normalmente los actos obsesivos recaen sobre actividades solitarias del hombre de tal forma que muchos pacientes toquianos consideran durante mucho tiempo que su enfermedad es un asunto estrictamente particular y puede permanecer oculta para otras personas.


Hemos de decir que en cierta medida todo TOC es religioso, porque se asemeja a una religión particular del enfermo. Con leyes y prescripciones impuestas por la enfermedad que el paciente ha de cumplir. La analogía entre el ceremonial toquiano y el acto religioso está en este temor que surge en la conciencia en caso de omisión, en la exclusión total de otra actividad que pudiera perturbar el acto y en la concienzuda minuciosidad de su ejecución.

En 1907 Freud escribe un texto que se llama “Los actos obsesivos y las prácticas religiosas” donde establece la analogía existente entre los actos obsesivos de los pacientes con TOC y las prácticas devotas con las que los creyentes atestiguan su piedad. No en vano algunos de los actos obsesivos reciben el nombre de “ceremoniales”. La extremada minuciosidad con que han de realizarse los actos obsesivos y la angustia que se produce cuando se omiten dan al acto un carácter de “sagrado” conforme a unas leyes no escritas.

Si el acto religioso tiene un sentido y una significación simbólica, los ceremoniales del TOC parecen insensatos y absurdos, pero solo lo parecen porque tienen un sentido después de ser interpretados.

El Psicoanálisis, que es la ciencia de los procesos psíquicos inconscientes, es capaz de interpretar los deseos inconscientes que han producido y que mantienen el TOC, facilitándonos la comprensión de los actos obsesivos. Nos demuestra que los actos obsesivos del paciente tienen un sentido, que se hayan al servicio de importantes intereses de la personalidad y dan expresión a pensamientos cargados de afecto.


Virginia Valdominos
Psicoanalista
Tfno. 911257747
info@virginiavaldominos.com
www.virginiavaldominos.com

martes, 4 de octubre de 2016

TRATAMIENTO DEL TRASTORNO OBSESIVO COMPULSIVO (TOC) CON PSICOANÁLISIS. DELIRIOS Y OBSESIONES ¿SON LO MISMO?



Seguimos trabajando el TOC para proporcionar a los pacientes toquianos el mejor tratamiento con Psicoanálisis.

El trastorno obsesivo compulsivo tiene una estructura complicada que hay que desentrañar en el curso del análisis pues todos los síntomas, ya sean negativos (prohibiciones, medidas preventivas y penitencias) o positivos (satisfacciones sustitutivas simbólicamente disfrazadas) del paciente toquiano tienen un sentido dentro de la vida psíquica de ese paciente. No hay dos pacientes toquianos iguales por lo que hay que hacer un análisis pormenorizado de cada paciente para poder desentrañar el sentido de sus síntomas.

En el presente artículo vamos a centrarnos en diferenciar los delirios y las obsesiones que a veces se confunden en los pacientes toquianos. De hecho en la psiquiatría la idea delirante aparece muy cercana a la idea obsesiva y la paranoia junto a la insania obsesiva en su calidad de psicosis intelectual. Podemos decir que ambas son una defensa frente a un conflicto psíquico. Sin embargo, los mecanismos de producción de estos síntomas y padecimientos son diferentes:

El delirio de la paranoia persigue el propósito de rechazar una idea intolerable para el yo mediante la proyección de su contenido al mundo exterior. La trasposición se realiza muy simplemente, puesto que se trata del abuso  de un mecanismo común en la vida normal: el mecanismo psíquico de trasposición o proyección. Cada vez que ocurre una modificación interna, podemos optar por atribuirla a una causa interna o a una causa externa. Si algo nos impide elegir el proceso endógeno, recurriremos al exógeno.
Por otra parte, estamos habituados a que nuestros estados internos queden expuestos a los demás (por la expresión de las emociones). Esto explica el delirio de observación normal y la proyección normal. Son, en efecto, normales, mientras permanezcamos conscientes de nuestra propia modificación interna. Pero, si la olvidamos, y solamente proyectamos en el exterior, tendremos la paranoia, con su exageración de lo que los demás saben de nosotros y de lo que nos han hecho: ¿Qué saben de nosotros, que ni nosotros mismos sabemos, que no podemos admitir? He aquí, pues, el abuso del mecanismo de proyección con fines defensivos [de rechazo].

En las obsesiones el mecanismo que se aplica fundamentalmente es el de la sustitución que es un mecanismo que también se aplica en la vida normal. Sin embargo es objeto de una aplicación abusiva por parte del sujeto al servicio de la defensa frente a sus propias tendencias agresivas indeseadas. De este modo se producen inhibiciones tales como prohibiciones, restricciones, etc. Pero además pueden formarse síntomas. La formación de síntomas triunfa cuando consigue amalgamar la prohibición con la satisfacción de una manera tal que lo que originalmente fue un mandamiento defensivo o una prohibición adquiere también la significación de una satisfacción, a cuyo efecto se utilizan con frecuencia caminos de enlace extraordinariamente artificiosos. En los casos extremos consigue el enfermo que la mayor parte de sus síntomas sumen a su significación primitiva la completamente contraria, manifestándose así el poderío de la ambivalencia, la cual desempeña, un papel de extraordinaria importancia en la neurosis obsesiva. En los casos menos complicados, el síntoma es de dos tiempos, o sea, que al acto que ejecuta cierto mandamiento sigue inmediatamente otro que suprime o deshace lo hecho, aunque no llegue a realizar lo contrario. En el TOC se mantiene una lucha constante contra lo reprimido; lucha que va haciéndose cada vez más desfavorable a las fuerzas represoras; y el yo y el superyó  toman parte importantísima en la formación de síntomas. El superyó se hace extraordinariamente áspero y severo, y el yo desarrolla, obedeciéndole, intensas formaciones reactivas en forma de hipermoralidad, compasión y limpieza excesivas.

Virginia Valdominos
Psicoanalista
Tfno. 91 125 77 47




miércoles, 16 de marzo de 2016

TRASTORNO OBSESIVO COMPULSIVO -TOC-. SINTOMATOLOGÍA Y CAUSAS.

Como venimos trabajando en nuestros artículos y vídeos sobre TOC este trastorno es bastante invalidante, pudiendo llegar en los casos más graves a impedir al paciente toquiano a realizar actividades vitales como el amor o la creación.

En el presente artículo vamos a realizar un estudio acerca de cuáles son los principales síntomas que se ponen de manifiesto en el Trastorno Obsesivo Compulsivo, así como las inhibiciones habituales, a qué se deben y porqué se mantienen. Así mismo, hemos de explicar que los síntomas son sólo la cara visible del trastorno, ya que la causa del mismo, lo que lo produjo y lo sostiene, es inconsciente y por tanto, es sobre estos factores inconscientes de la personalidad del paciente toquiano sobre los que hay que trabajar para que los síntomas desaparezcan, no sin antes haberle aportado al paciente una estructura complementaria que le aporte la fortaleza y las herramientas para que no sea necesario enfermarse nuevamente.

En el TOC hay en juego un deseo sexual infantil sometido a una fuerte represión.

Como en toda estructura psíquica, los síntomas del TOC no son más que intentos de solución de un conflicto, un conflicto entre el yo y la libido que en su devenir produce (como vimos en un artículo anterior) una regresión a la fase sádico-anal de la constitución sexual humana y el fracaso de la represión del deseo se convierte en temor acechante. Ese choque entre la fuerza represora y el deseo que trata de expresarse produce continuos reproches transformados, obligaciones insensatas, prohibiciones absurdas, ideas ajenas al interés y penosos ceremoniales de actos que no brindan al paciente toquiano ningún placer.

Las restricciones y preceptos morales del neurótico obsesivo se desarrollan como forma de expiar sus crímenes fantaseados y de evitar la tentación de cometer nuevas faltas. Su delito consiste principalmente en padecer sentimientos hostiles, no puramente psíquicos, ya que tales tentaciones entrañan una parte de verdad histórica.

En el TOC, la represión primitiva del deseo sexual por la madre y la hostilidad hacia el padre, fundante del inconsciente, da paso a represiones secundarias que recaen sobre todo aquello que roza lo primordialmente reprimido. El impulso hostil hacia el padre también es libidinoso, apareciendo la ambivalencia característica del TOC, por regresión a la fase sádico-anal, donde el afecto sádico sustituye a la tendencia erótica.

En el paciente Toquiano la evolución del yo se anticipa a la evolución de la libido. El sujeto se ve obligado a la elección de objeto en un periodo en que la función sexual no ha alcanzado aún su forma definitiva dando lugar a una fijación en la fase sádico-anal. De este modo, desarrolla una supermoral para defender su amor frente a la acechante hostilidad. Al principio, la represión se realiza con éxito: la representación es rechazada y el afecto desaparece, creándose un producto sustitutivo por formación reactiva, una modificación del yo: se incrementa su conciencia moral. Posteriormente, debido a la relación de ambivalencia en la que se encuentra incluida el impulso sádico, la represión fracasa y se produce el retorno de lo reprimido.

El obsesivo se siente culpable por algo que desconoce, por algo no cometido, pero sí deseado: la muerte del Otro. La culpabilidad en el obsesivo se refiere a un goce consumado de manera imaginaria del cual se castiga sin llegar a la acción.

La influencia del impulso retornado se percibe como tentación, ante lo que nace la angustia que se apodera del proceso de represión en forma de angustia expectante, angustia social, angustia moral, escrúpulos y reproches que se asocian, por desplazamiento, a representaciones diferentes a la rechazada, habitualmente elementos nimios e indiferentes.

Para evitar el displacer asociado al fracaso de la represión del afecto, el neurótico obsesivo pone en marcha mecanismos de fuga, evitaciones y prohibiciones pero de manera inconsciente la idea continúa y los ceremoniales obsesivos se convierten en una interminable lucha por paralizar el impulso y evitar la acción. La renuncia a la satisfacción pulsional no es suficiente para la conciencia moral que, conectada con el Ello y conocedora de los deseos prohibidos del sujeto del inconsciente, se torna cada vez más exigente, llegando a ser tiránica.

El neurótico obsesivo teme y reprime el odio infantil que siente hacia el padre por deseo hacia la madre. La sobreestimación del poder de sus fantasías y actos mentales, la “omnipotencia de las ideas” y la creencia en la fuerza mágica de las palabras le llevan a sospechar que sus deseos se convertirán en realidad. El odio es rechazado a lo inconsciente desde donde sobredetermina el resto de funciones sin que la conciencia sepa nada de ello. Por reacción, el amor consciente, se intensifica en un esfuerzo por mantener reprimidos los impulsos hostiles.

El paciente toquiano se mantiene en perpetuo estado de indecisión a consecuencia de la inhibición del amor por el odio, cuando se propone realizar algún acto. Frente al amor intenso también existe un odio intenso que lo conduce a una parálisis parcial de la voluntad.  Duda de lo que para él debería ser lo más seguro, su propio amor, y si duda de esto cómo no difundir esta duda sobre todo lo demás, desplazándose sobre las cuestiones más nimias e indiferentes.

La obsesión constituye una tentativa de compensar la duda y rectificar el insoportable estado de inhibición. La intensa actividad mental queda sexualizada y la inmersión en un laberinto de pensamientos que se anulan unos a otros, agota al enfermo. Las acciones obsesivas suponen una resolución de los dos impulsos contrapuestos mediante la formación de productos transaccionales que en ocasiones recuerdan a las conductas onanistas.

Con el desarrollo de la sintomatología el paciente toquiano intenta protegerse frente  a sus deseos hostiles.

Cuando comienza su psicoanálisis pueden pasarle otras cosas.

Virginia Valdominos
Psicoanalista de la Escuela Grupo Cero.
Tfno. 91.1257747



jueves, 3 de marzo de 2016

EL YO EN EL TRASTORNO OBSESIVO COMPULSIVO TOC

EL YO EN EL TRASTORNO OBSESIVO COMPULSIVO -TOC-

Las inhibiciones y síntomas propios del Trastorno Obsesivo Compulsivo se producen como consecuencia de la acción y efecto de fuerzas psíquicas enfrentadas en el paciente.

Por una parte están los deseos reprimidos que forma parte del Ello, que pulsan por expresarse y que tienen que ver con tendencias infantiles inapropiadas.

Por otra parte encontramos al YO (que tiene que conciliar todas las tendencias del aparato psíquico provenientes del Ello, de la realidad y también de la conciencia moral o Superyo) que cuando una tendencia inapropiada está por expresarse, advierte que la satisfacción de esta exigencia libidinosa proveniente del Ello provocaría una situación peligrosa.

El yo anticipa la satisfacción del impulso instintivo sospechoso y le permite reproducir las sensaciones displacientes de la situación peligrosa temida, entra en juego el automatismo del placer-displacer que da lugar a un afecto displacentero que es la ANGUSTIA que da la señal de que esa tendencia libidinal ha de ser reprimida.

Cuando es un Yo fuerte lleva a cabo la represión de la tendencia peligrosa, pero cuando el Yo es débil, como sucede en el TOC, el Yo puede reaccionar de varias maneras:

-         - El acceso de angustia se desarrolla plenamente.

-       - El yo pone, una carga contraria a la carga que trata de expresarse, y la confluencia de ambas fuerzas da lugar a la producción de síntomas.
-         
Los síntomas y rituales del paciente Toquiano son para evitar el desarrollo de la angustia de tal forma que si le quitamos el síntoma o el ritual se produce en él angustia.

Cuando en la tarea analítica intentamos aportar ayuda al yo en su lucha contra el síntoma, la resistencia muestra que existe una labor conciliadora entre el yo y el síntoma, que es difícil desatar porque el yo tiende a incorporar al síntoma o modificarse de acuerdo con el mismo.

Por su parte, las tendencias inadecuadas del Ello experimentan una modificación de la libido a estadios anteriores de la constitución psicosexual, a la fase sádico anal (como hemos explicado en anteriores artículos publicados en este blog y que puedes consultar para una mayor inteligencia del fenómeno).

En otro artículo explicaremos cuál es el papel del Superyo en el mantenimiento de los síntomas del TOC.


Virginia Valdominos
Psicoanalista de la Escuela Grupo Cero
Tfno. 911257747 Móvil. 664222008
Email. virginia.valdominos@gmail.com
Web. www.virginiavaldominos.com